El informe ejecutivo para España del Observatorio Global Entrepreneurship Monitor del 2009 dispone de información muy interesante respecto a la actividad emprendedora en nuestro país, así como en el resto del mundo. Como podemos observar en el gráfico adjunto (pinchar para ampliar) la Tasa de Actividad Emprendedora ha descendido durante el año pasado. La crisis ha dejado huella en el indicador, y son muchas las empresas que han tenido que cerrar, y también muchas las iniciativas que se han dejado para mejores tiempos. Por su parte, las actividades que estaban en marcha se han visto sorprendidas por las dificultades y han pasado a un estado de letargo hasta que la situación mejore. De las empresas que han cerrado, el 39% argumenta que el negocio no era rentable, mientras otro 24,7% dicen haberlo abandonado por problemas para obtener financiación. Así el 56% de los empresarios que cierran o traspasan el negocio dicen que la culpa la tiene la crisis, mientras un 25% dice que no tiene ninguna influencia. Para ver un resumen del informe, se puede leer en Emprendedores en hipernación del suplemento negocios de El País.
Situación financiera empresarial Finanzas operativas Finanzas corporativas
3 de abril de 2010
2 de abril de 2010
Aumenta en número de empresas concursadas
Como podemos ver en el gráfico (pinchar para ampliar), en el cuarto trimestre de 2009 aumentó el número de empresas concursadas. Los principales datos a destacar del conjunto del año son que el número de deudores concursados aumentó un 79,6% en 2009, y que el 75% de las empresas que cerraron pertenecían al sector de la construcción y promoción inmobiliaria, industria y servicios. En concreto, el sector inmobiliario y de la construcción recogió el 34% de los concursos, seguido de la industria (24%) y los servicios (17%).
Cataluña fue la que mayor número registró en total con 1413 concursos, lo que supone el 24% de todo el país. Le siguen Madrid (15%), Valencia (14%) y Andalucía (11%). La mayoría de empresas que presentaron el concurso son de pequeño tamaño, así el 62% de la empresas concursadas se concentraron en el tramo de bajo volumen de negocio.
EXPECTATIVAS POCO OPTIMISTAS PARA 2010
EXPECTATIVAS POCO OPTIMISTAS PARA 2010
La gestión empresarial en tiempos de crisis se encuentra con dificultades que pone sobre las cuerdas no sólo a empresas que tienen necesidad de cubrir su financiación para poder sobrevivir, sino también aquellas que están en sectores donde la crisis ha sido más dura, por el descenso dramático de sus ventas; también están las que no han planificado correctamente los escenarios futuros a los que podíamos llegar después de un largo período de crecimiento económico. El excesivo apalancamiento financiero y el modelo de negocio erróneo en un entorno de descenso de la demanda y restricción del crédito, están dejando por el camino muchas empresas que no han tenido tiempo de cambiar su orientación estratégica. Probablemente, sigan cayendo empresas de forma importante este año, en vista de los problemas macroeconómicos relevantes con los que tendremos que lidiar. La demanda de bienes y servicios por parte del sector privado puede que no logre relevar el esfuerzo fiscal del estado, y por tanto continúe el ajuste de la oferta aunque de forma menos intensa que en el 2009. El panorama pues no es optimista, pero aun existe una amplia base de consumo por el que las empresas tendrán que competir, y que requerirá de un mayor esfuerzo de gestión y planificación estratégica de los gestores empresariales.
4 de febrero de 2010
Tiempos de crisis, tiempos de cambios
Pasamos por momentos difíciles. La morosidad de clientes, la escasa financiación concedida por las entidades financieras, el retroceso del consumo privado, la subida de impuestos a la vuelta de la esquina; todo ello hace pensarse muy mucho los planes empresariales a corto y medio plazo.
En la revista Emprendedores del mes de enero, viene un dossier titulado "optimiza tu empresa" en el que analiza temas de máxima actualidad: la gestión del activo circulante y la optimización de gastos no estratégicos.
LAS FINANZAS OLVIDADAS
Es verdad que cuando el negocio va bien, no nos preocupamos tanto de gestionar aspectos importantes, y es en estos momentos difíciles cuando empezamos a centrarnos es aspectos como:
- La liquidez de la empresa. La tesorería tiene un gran apoyo en las pólizas de crédito de las entidades financieras, pero éstas han reducido drásticamente este tipo de financiación junto con las pólizas de descuento. Ahora se impone la previsión de caja y la planificación del cash-flow para evitar sorpresas innecesarias.
- La morosidad de los clientes. Los clientes son parte esencial de las empresas, sin ellos no podrían existir obviamente. Ahora bien, estos deben ser rentables, ya que en caso contrario tenemos una pérdida y no un beneficio. Es difícil detectar un cliente moroso o insolvente, pero existen pautas que consiguen reducir el impacto mediante una gestión proactiva del riesgo comercial.
- Identificar los clientes rentables y solventes. En plena vorágine de crecimiento, las ventas son el indicador fiable de la bondad de nuestra gestión. Pero a veces se olvida analizar los clientes rentables y fieles que nos aportan estabilidad a nuestras ventas y beneficios. Es en períodos como los que estamos viviendo cuando la competencia intenta conquistarlos ofreciéndoles condiciones y servicios que nosotros habíamos descuidado en nuestro plan de crecimiento.
- La estructura financiera de la empresa. A veces las Necesidades Operativa de Fondos (NOF) no están bien cubiertas debido a que la liquidez fluye y las entidades financieras aportan los desfases de tesorería. En otras ocasiones, las inversiones no están equilibradas respecto a la generación de caja que debe generar dichos activos, y pueden crear situaciones de tensiones financieras difíciles de renegociar con los acreedores.
- Los recursos humanos en la empresa. Las personas que trabajan en la empresa, tienen diferentes perfiles y algunos son más útiles en momentos difíciles. Cuando tenemos empleados que suelen plantear su carrera profesional de manera que no sienten la empresa como suya, sino como medio para crecer económica y profesionalmente, la abandonan en aquellos momentos donde más falta hace su implicación. Por tanto, muchas veces existen empleados menos brillantes, pero más implicados que confían en la resolución de los problemas y que supone una ayuda importante cuando la confianza en la empresa está muy deteriorada.
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